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Cartier Drive de Cartier: La Historia Completa
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Cartier Drive de Cartier: La Historia Completa


En este artículo
  1. Una silueta inspirada en el asfalto y los tableros clásicos
  2. Calibres de manufactura bajo el capó
  3. El veredicto del coleccionista y su estado actual

En 2016, Cartier decidió que ya era hora de sacudir el mercado masculino con algo que no fuera un reloj redondo ni el eterno Tank. Presentaron la colección Drive de Cartier, un modelo que buscaba ocupar un espacio muy concreto entre la elegancia formal y el uso diario. No era una reedición nostálgica, sino una apuesta arriesgada por una caja con forma de cojín, o almohadilla, que recordaba claramente al mundo del motor clásico. Si estabas cansado de los relojes de vestir aburridos, el Drive era la respuesta directa de la ‘Maison’ parisina.

Una silueta inspirada en el asfalto y los tableros clásicos

La caja del Drive de Cartier es su argumento principal y lo que divide las opiniones entre los coleccionistas. Mide aproximadamente 40 milímetros por 41 milímetros, con una altura que rondaba los 11 milímetros en los modelos de hora y fecha. Su diseño se inspira en los cuentakilómetros y tapones de gasolina de los automóviles antiguos. No es un rectángulo estricto, ni un círculo, ni un tonel clásico como el Tortue. Es un cojín abombado con curvas muy marcadas y un cristal de zafiro con fuerte bombé que deforma la luz de manera preciosa.

En la muñeca, se siente plano y ancho gracias a la curvatura de las asas, lo que permite que se deslice con facilidad bajo el puño de una camisa. Cartier fabricó la caja principalmente en oro rosa de 18 quilates y en acero inoxidable, ofreciendo acabados cepillados en los laterales y pulidos a espejo en el bisel superior. La corona, tallada en forma hexagonal y rematada con un cabujón de espinela sintética, es un guiño evidente a la tradición de la marca, pero con un perfil más facetado y agresivo que en un Tank o un Santos.

Calibres de manufactura bajo el capó

Lejos de contentarse con movimientos genéricos de proveedores externos, Cartier equipó a las versiones principales del Drive con calibres automáticos propios. Las referencias iniciales de hora y fecha montaban el calibre 1904-PS MC, visible a través del fondo de caja de zafiro. Este movimiento, introducido pocos años antes, late a 28,800 alternancias por hora y ofrece una reserva de marcha de unas 48 horas gracias a su doble barrilete. Cuenta con un segundero pequeño a las seis y la función de fecha con salto rápido.

Para los que buscaban algo más complejo, la gama se expandió rápidamente con otras variantes mecánicas. El Drive de Cartier Extra-Plano redujo drásticamente el grosor de la caja a menos de 7 milímetros, utilizando el calibre manual 430 MC para los puristas del vestir. Por otro lado, la versión de hora mundana o el Tourbillon volante demostraron que la caja del Drive podía albergar alta relojería sin perder su identidad estética. Las esferas mantuvieron los códigos clásicos de la marca: números romanos estirados, agujas tipo espada en acero azulado y un sutil guilloché con motivo de flammé o patrón de esfera de reloj de bolsillo antiguo en el centro.

El veredicto del coleccionista y su estado actual

Cuando se lanzó en 2016, el Drive de Cartier generó un debate interesante entre los aficionados. Algunos puristas lo veían como un experimento pasajero, mientras que otros lo celebraron como uno de los pocos relojes de forma verdaderamente cómodos para hombre lanzados por una gran marca en esa década. Con los años, Cartier ha ido ajustando la producción y algunas referencias han desaparecido del catálogo oficial, lo que ha convertido al Drive en una pieza de culto en el mercado secundario. Las versiones de acero en buen estado o los modelos en oro rosa con esfera salmón y números Breguet son especialmente codiciados por quienes entienden de matices.

No es un reloj para todo el mundo porque exige cierta personalidad para llevar una caja con forma de cojín de ese tamaño. Sin embargo, ofrece una alternativa real frente al mar de relojes deportivos de acero con brazalete integrado que dominan la conversación actual. Si buscas elegancia con un toque mecánico muy particular y una presencia en la muñeca que no pasa desapercibida, el Drive de Cartier sigue siendo una compra maestra dentro del catálogo moderno de la marca.

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