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A. Lange & Söhne: el regreso de 1994 en Dresde
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A. Lange & Söhne: el regreso de 1994 en Dresde


El 24 de octubre de 1994, en el Hotel Taschenbergpalais de Dresde, Walter Lange y Günter Blümlein presentaron cuatro relojes que marcarían el regreso de una manufactura que llevaba casi cincuenta años sin producir ni un solo reloj bajo su propio nombre. La fecha no fue elegida al azar: coincidía casi exactamente con el 145 aniversario de la fundación de la casa por Ferdinand Adolph Lange en 1845 en Glashütte, una localidad que tras la Segunda Guerra Mundial quedó en la Alemania Oriental comunista, donde la fábrica original fue desmantelada y sus activos requisados como reparación de guerra por la Unión Soviética en 1948.

Walter Lange, bisnieto del fundador, había huido a Alemania Occidental y esperó cuatro décadas hasta la reunificación alemana de 1990 para poder registrar de nuevo la marca y reconstruir la manufactura en su ubicación histórica. Los cuatro modelos presentados aquella noche fueron el Lange 1, la Saxonia, la Arkade y el Tourbillon Pour le Mérite, este último con una complicación de fusée y cadena que no se veía en un reloj de pulsera en serie desde hacía más de un siglo.

Una esfera que rompió todas las convenciones

El Lange 1 fue el que definió visualmente la marca desde el primer día. En vez del clásico diseño simétrico con la esfera de horas y minutos centrada, Lange desplazó esa esfera hacia la izquierda y organizó a la derecha, en vertical, el segundero pequeño arriba y la reserva de marcha abajo, con la ventana de gran calendario situada en la parte superior central. La disposición seguía, según explicó la propia manufactura, una proporción basada en la sección áurea, calculada para que ningún elemento resultara accesorio ni decorativo: cada subesfera ocupa el espacio justo que necesita su función.

El gran calendario de dos discos, patentado en 1994

La ventana de fecha del Lange 1, con sus dos dígitos de gran tamaño perfectamente alineados, funciona mediante dos discos superpuestos independientes: uno para las decenas (0 o 1-3) y otro para las unidades. Ese mecanismo de gran calendario, patentado por la marca en el momento del lanzamiento, estaba inspirado directamente en el reloj de la ópera semanal de Dresde (el “Five-Minute Clock” del Semperoper, instalado en 1841 por el propio Ferdinand Adolph Lange), cuyo sistema de números grandes permitía leer la hora con claridad desde las últimas filas del teatro.

El calibre L901.0 y la firma del acabado alemán

El movimiento que animaba aquel primer Lange 1, el calibre L901.0, era de cuerda manual, con puente de tres cuartos en plata alemana (una aleación de cobre, níquel y zinc que se oxida con un tono dorado mate característico en vez de pulirse a espejo), tornillos azulados por temple térmico y una reserva de marcha de 72 horas, muy superior a los estándares habituales de la época para un calibre manual. Ese lenguaje de acabado —plata alemana sin rodio, grabado a mano del balancín, tornillos azulados— se convirtió en la seña de identidad que distingue a simple vista un movimiento Lange de uno suizo.

Treinta años después, el Lange 1 sigue siendo el modelo más reconocible del catálogo, y su esfera asimétrica, que en 1994 desconcertó a parte de la prensa especializada acostumbrada a la simetría clásica, es hoy uno de los diseños más imitados —y más citados como referencia de diseño relojero alemán— de las últimas tres décadas.

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